El doctor José Manuel Revuelta Soba ha presidido el jurado de la primera edición del Premio Dr. Josep Maria Sala i Xampeny al mejor Trabajo de Fin de Grado (TFG) de las Escuelas Universitarias Gimbernat. El Dr. Revuelta asegura que la selección entre los trabajos finalistas no ha sido fácil y que le ha sorprendido el enfoque del proyecto ganador sobre la calidad de vida de los pacientes en diálisis.

 

¿Cuál es el objetivo del premio?

En primer lugar, honrar la memoria del doctor Sala, una persona con una visión de futuro impresionante, fundador de unas Escuelas Universitarias, la de Sant Cugat y la de Torrelavega, que van un paso por delante. Por otro lado, el premio es un estímulo para formarse y dedicarse a la investigación, que está muchas veces abandonada.

¿Qué opinión le merecen los trabajos finalistas?

Los cinco son de una calidad tremenda. Son de diferentes áreas de conocimiento, lo que dificultaba la elección, pero todos tienen en común su respeto al método científico y que miran al futuro, al paciente y/o usuario, planteándose qué pueden aportar a la sociedad. Cualquiera de ellos era merecedor del premio.

¿Qué distingue al trabajo ganador?

Toca un tema muy peliagudo, el del enfermo renal crónico, el efecto que tiene la diálisis sobre su calidad de vida y cómo estos pacientes sufren calladamente. El trabajo muestra cómo su vida se va desmoronando hasta que consiguen el trasplante renal y logran reincorporarse a ella. Refleja muy bien ese camino difícil que es el periodo de diálisis, cuáles son los factores de riesgo y cómo hay que tratar a estos pacientes. Es un gran proyecto.

Usted ha trabajado en ese ámbito. ¿Ha llegado a sorprenderle?

Muchísimo, porque a menudo prestamos más atención a la anatomía que a la mente del paciente. Este proyecto aborda el aspecto psicológico. Quizá lo que más preocupa a este tipo de paciente es ver que de pronto no es útil para su familia, que tiene que abandonar su trabajo y que únicamente tiene tiempo para la diálisis. Eso es terrible y este TFG lo pone de relieve.

6.000 euros para seguir formándose con un máster o postgrado es un premio sustancioso.

Lo es, pero a través de él lo que hace Gimbernat es enriquecerse. El premio genera un valor añadido a las Escuelas Universitarias y a la propia titulación. Lo que hoy es un proyecto de investigación posiblemente se incorpore al currículum docente del grado. Así avanza el conocimiento. Estoy seguro de que de aquí saldrán muy buenos TFG.


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